¿Y a dondé llegamos después de las elecciones?

Un artículo de opinión meramente político–personal
Nuestro país vive una resaca electoral por parte de ciertos sectores sociales, producto de un intenso proceso donde los partidos echaron a andar su máquina electoral mucho antes de los tiempos oficiales para hacer campaña. A pesar del sentimiento de cansancio generalizado, en las esferas políticas de todo el país se levantan los ánimos por el nuevo gobierno, y para cuando el presente texto sea publicado, en México estaremos viviendo el comienzo del primer sexenio donde una mujer presidirá el poder Ejecutivo Federal.
Aunque la llegada de una mujer al Poder Ejecutivo y la justicia para con la deuda histórica que representa nos significaría un ensayo completo, es preciso reconocer que el simbolismo que genera el cambio estructural de esta elección da esperanzas a las mujeres y a todos los grupos históricamente vulnerados de poder llegar a ocupar puestos importantes de toma de decisión en la esfera pública del país.
En el pasado proceso electoral 2023–2024, la participación de ciertos grupos poblacionales experimentó un aumento, volviendo evidente su presencia en la contienda electoral. En todos los partidos políticos, y en la mayoría de los cargos de elección popular o plurinominal, se registraron personas de la población de la Diversidad Sexual y de Género.
Aunque dicha presencia en las boletas obedeció a la aplicación de las Acciones Afirmativas en esta contienda electoral (y no a asignaciones inclusivas de las candidaturas por parte de los partidos), muchas personas que se identificaban como parte del grupo de la Diversidad Sexual y de Género abonaron a ese aumento estadístico.
Por otro lado, aunque algunes no participamos directamente en candidaturas políticas en este proceso electoral 2023–2024, sí participamos en organismos electorales o en partidos políticos. Muches estuvimos coordinando actividades, gestionando agendas, conformando proyectos de campaña y liderando campañas políticas. Otres más estuvieron al lado de les candidates apoyando sus mítines, formando grupos focales y aterrizando el mensaje de sus campañas en los barrios, colonias y alcaldías del país, generando alianzas y diálogo con las OSC, AC y el corporativo privado. Porque algo que sabemos hacer es liderar causas.
Expresado esto, podemos preguntarnos: ¿Y a donde llegamos después de las elecciones?
El cuestionamiento me nació porque participé en una Junta Local del INE, y al final de las elecciones, mientras veía los rostros de la nueva clase política, así como al observar los nuevos nombramientos para puestos importantes de toma de decisiones (gabinetes locales y administración federal), en ellos vi caras conocidas y otras un tanto nuevas. Entre los cuadros ganadores de la contienda electoral se sitúan personas preparadas para el puesto, amistades y familiares, así como cuotas partidistas y oportunistas de la política.
Sabemos que, en este proceso electoral 2023–2024, estuvimos desde el comienzo, buscando alcanzar los espacios clave para poder participar en la política mexicana. Sabemos que somos políticamente diversos y apoyamos a todos los partidos; nos vestimos de sus colores y coreamos con alegría sus eslóganes de campaña. Sabemos que cumplimos con nuestro interés por participar; y los partidos, con una “cuota”. Sabemos que hicimos trabajo remunerado, pero muches otres no. Sabemos que hubo usurpación de candidaturas y designaciones a modo. Sabemos que hubo amiguismo, influyentismo, favoritismo y toda clase de vicios políticos. Sabemos que a muches no les dejaron llegar y su participación fue obstaculizada. Sabemos que algunes pagaron con su vida la intolerancia política.
Es necesario que dialoguemos en comunidad, evaluemos nuestro actuar político y realicemos un rastreo y análisis de resultados en torno al número y nivel de los cargos y puestos de toma de decisiones que ahora serán presididos por colegas de la Diversidad Sexual y de Género. Además de la observancia de un indicador cuantitativo (como lo es el número de posiciones obtenidas), es fundamental observar el factor cualitativo de los cargos para determinar si se llegó a puestos importantes de toma de decisiones y no a puestos auxiliares o complementarios. Es decir, necesitamos saber si nuestra participación política resultó efectiva y si es que realmente logramos llegar a puestos y cargos influyentes e importantes a nivel local y federal. Necesitamos saber si fueron nuestros cuadros más profesionales, entusiastas y reconocidos los que llegaron a la carrera política para trabajar en pro de la población por la que llegaron. Necesitamos conocer dónde es que ganaron y cómo le hicieron para librar una contienda electoral marcada por el machismo, la violencia de género, la misoginia, la discriminación y la polarización política.
A estas alturas del año, algunas OSC y colectivos han realizado recuentos locales (Guanajuato, Jalisco) donde se observa que son pocos los espacios importantes a los que llegaron nuestres colegas de la Diversidad Sexual y de Género. Sindicaturas, regidurías, subsecretarías estatales, direcciones municipales o diputaciones fueron algunos de los espacios que se pudieron conquistar en este proceso electoral. Aunque la identificación con un grupo poblacional no tiene que ser pública, después del reciente proceso electoral sí podemos expresar que la representación política de la población de la Diversidad Sexual y de Género aumentó, pero todavía no nos vemos en todos los espacios de la vida pública.
A pesar de las luchas que hemos librado, me es inconcebible que en pleno 2024 todavía muchas áreas del servicio público se resistan a ser inclusivas y a respetar las diferencias. Me resulta éticamente intolerable que haya partidos políticos simulando y usurpando identidades de género para cubrir cuotas de candidaturas. Me resulta indignante que dentro de la misma población de la Diversidad Sexual y de Género que participa en los partidos políticos haya confabulaciones e influyentismos que coartan la participación ciudadana de nuestra gente.
Preguntarnos ¿y a dónde llegamos después de las elecciones? nos abre el camino a una reflexión de nuestro actuar personal y colectivo, ya que al participar en política, se abanderan diversas causas y exigencias sociales que marcan las agendas políticas. Y aunque no sea su agenda principal y se deban políticamente a un color o apellido, nuestres colegas en política o en el servicio público tienen la responsabilidad ciudadana de llevar las causas y necesidades de nuestra población a los espacios de toma de decisiones.
No se logró llegar a puestos y cargos para enriquecernos, ni mucho menos para alimentar nuestros egos personales y profesionales; se ha llegado a los espacios por la lucha colectiva generacional, que apenas ve apertura en ciertos espacios de la vida pública y es primordial que se trabaje con responsabilidad para la población de la Diversidad Sexual y de Género. Requerimos deconstruir las áreas y espacios abiertos, y que se sigan abriendo espacios para que más lleguemos a donde nos corresponde participar para tomar decisiones.
Espero que el presente artículo sirva de aliento para comenzar un arduo análisis sobre nuestra participación, y que pueda ser objeto de reflexión para que nuestres nueves representantes, funcionaries públicos y miembros de partidos políticos puedan pensar el verdadero sentido de su participación, discernir si abanderan una causa social y evaluar los resultados y logros obtenidos en colectivo.
Con ánimos de esperanza, exhorto a nuestres colegas de la Diversidad Sexual y de Género a que, así como marchamos con orgullo, así como salimos de fiesta el mes del Pride, y así como abarrotamos los conciertos de nuestras popstars, debemos ejercer nuestra participación política; CON ORGULLO COLECTIVO.