El capitalismo rosa, la máscara incluyente del estado y el mercado

El capitalismo rosa, la máscara incluyente del estado y el mercado

En los ultimos años, la población de personas pertenecientes a las diversidades y disidencias sexo-genéricas comenzó a reconocerse públicamente como parte del colectivo y la causa LGBTQ+, a través del esfuerzo histórico del movimiento y de los cambios en cuanto a la visión social, provocando espacios con mayor apertura a favor de la no discriminación. Se cree que esto es consecuencia de las acciones afirmativas en las políticas públicas implementadas en México, gracias al trabajo de distintas organizaciones de la sociedad civil, como la legalización del matrimonio igualitario o la prohibición de los ECOSIG por toda la república, un esfuerzo atribuido a la comunidad, que abarca desde el 2009 hasta la actualidad.

En este sentido, en el ámbito económico, las marcas de ropa, televisoras, medios de comunicación, servicios de streaming y redes sociales, durante todo el mes de junio y como cada año, comenzaron a producir artículos referentes al “orgullo” que el mes representa para el movimiento LGBTQ+. Según Zarur (2011), “Para abordar este problema, las empresas se ven forzadas a desarrollar nuevas tecnologías y estrategias de mercado, como el lanzamiento de productos nuevos que envejezcan a los que están a punto de saturar el mercado” (p. 2). Así, podemos desarrollar una primera idea sobre el funcionamiento de lo económico frente a la necesidad de crear productos innovadores para los consumidores. Apelando a la perspectiva del análisis crítico y la formación social según los planteamientos marxistas, el capitalismo siempre evoluciona y se adapta a las necesidades materiales de la sociedad. Estas necesidades materiales serán las que determinen el rumbo del desarrollo y formación de una sociedad. Por supuesto que ahora lo queer es más aceptado que hace algunos años, ya que el capitalismo lo permitió por haber envejecido otros fenómenos como el calentamiento global o el hippismo; esto es el “capitalismo rosa”, una rentabilidad económica en el mercado de lo LGBTQ+.

Entonces, ¿cuál es el problema? ¿Esto no resulta benéfico para los esfuerzos del movimiento? ¿Qué problemáticas trae, al movimiento y a nuestra población, la instrumentalización de nuestra lucha para efectos de consumo?

Para poder posicionarnos como agentes con visión crítica, necesitamos entender cómo es que estas dinámicas capitalistas han demostrado ser una propaganda mediática, la cuál, lejos de actuar como un medio por el cual se podría reivindicar la lucha LGBTQ+, termina siendo una estrategia de marketing y, en el peor de los casos, una herramienta política para reproducir los discursos de violencia implícitos que se han encargado de moldear nuestra manera de pensar.

Comencemos planteando que el capitalismo rosa es un arma de doble filo. Por una parte, que existan productos relacionados a la comunidad con orientación sexual o identidad de género no normativas (OSIG) habla muy bien del progreso que como sociedad hemos podido construir en materia de perspectiva de género, cultura de paz y validación de la comunidad LGBTQ+. Por ejemplo, podemos tomar en cuenta las empresas multinacionales HSBC y BBVA como exponentes del orgullo, no solamente en dinámicas que tengan que ver con el conocido mes del orgullo, sino del acompañamiento del colectivo a través de acciones que sí permean en la manera que se involucran con el apoyo y absorción del movimiento. Sin embargo, a través del artículo, empezaremos a comprender cómo es que estas empresas y muchas otras, lejos de trabajar en favor de la reivindicación de grupos vulnerados, recrean discursos de odio e interpretaciones ambiguas.

El sistema capitalista, a través de los medios de comunicación, ha demostrado tener una tendencia por hacer de la opinión pública el vehículo para legitimar los discursos hegemónicos, a los cuales nos referimos como aquello que las potencias mundiales se han encargado de reproducir a través de una supremacía histórica; En cambio, las maneras de ver, pensar o sentir alternas a lo impuesto son destinadas a la censura y al rechazo colectivo. En este sentido, el capitalismo rosa contamina el flujo de la lucha histórica del movimiento LGBTQ+.

Por supuesto que, entre mayor impacto se genere con los productos, mayor visibilidad tendrá el “movimiento”, pero se deben tomar en cuenta otros factores. “El abordaje del fenómeno parte de la idea de que su inteligibilidad se encuentra necesariamente en su relación con el todo social” (Zarur, 2011. p. 51). Es decir, la lucha LGBTQ+ es completamente funcional para el mercado en tanto los contextos del todo social (político, económico, cultural y social) sean comprendidos y aplicados en las tácticas mercadológicas.

Por lo tanto, debemos comprender dos términos muy importantes para el desarrollo de esta reflexión: primero, hablemos del movimiento. Este se refiere específicamente a aquellas personas, acciones o hechos que, de manera pública, busquen generar un cambio social a favor de la población LGBTQ+. En él podemos abarcar tantos temas que se han podido plantear y desarrollar a lo largo de los años: el matrimonio igualitario, la prohibición de los ECOSIG, o más recientemente, la fenomenología queer como la nueva interpretación del género más allá del binarismo “natural” que ya fue probado erróneo por la perspectiva de género:

Dada la confusión que se establece por la acepción tradicional del término género, una regla útil es tratar de hablar de los hombres y las mujeres como sexos y dejar el término género para referirse al conjunto de ideas, prescripciones y valoraciones sociales sobre lo masculino y lo femenino. Los dos conceptos son necesarios: no se puede ni debe sustituir sexo por género. Son cuestiones distintas. El sexo se refiere a lo biológico, el género a lo construido socialmente, a lo simbólico. (Lamas, 2006, p.3)

Es entonces que el gran problema que supone el capitalismo rosa afecta directamente al movimiento, pues la saturación de productos LGBTQ+ contamina y retrocede los esfuerzos que el activismo del movimiento ha logrado a lo largo de la historia. Este efecto privatiza el flujo que, positivamente, llevaban las acciones afirmativas.

Tal como se mencionó al comienzo, a pesar del buen efecto que la visibilidad de los artículos de tendencia han demostrado en la población con OSIG, en realidad, al atacar al movimiento, se crean estigmas y prejuicios que afectan a la población, dando por resultado invisibilidad, rechazo y discursos de odio.

El mejor ejemplo que tengo es el siguiente: “Ser gay está de moda”. Esto refleja en muchos sentidos el problema de que el mercado “meta mano” en un movimiento social. Primeramente, tenemos la creencia e invisibilidad de la amplia gama de diversidades sexo-genéricas que la población con OSIG representan en lo queer. Por otra parte, creer que la decisión de hacer pública nuestra orientación sexual o identidad de género se debe a una tendencia y no a una realidad del SER. El capitalismo rosa desvía la atención de la lucha social e idealiza la vida LGBTQ+. En este sentido, nos encontramos con un nuevo antagonista: el retroceso de los esfuerzos de la lucha histórica por la saturación comercial y la monetización del movimiento.

¿Qué es lo que ha pasado con la agenda de inclusión en la narrativa que estamos intentando explicar? A pesar de que es innegable el enorme paso que representa la visibilidad del movimiento en dinámicas como el mes del orgullo, donde la apertura para democratizar el movimiento es dada, también resulta necesario tener una visión enfocada en cómo la violencia sistémica puede ser pintada de rosa por medio de discursos políticos de inclusión que sirven como una máscara superficial de apertura sólo para dar favor moral a instituciones políticas para actuar en ejes violentos, racistas y asimétricos.

El Estado de Israel sería un ejemplo decómo es que esta narrativa de progresismo se ha empeñado en posicionarse en un pedestal moral para blanquear su imagen y legitimar el genocidio en contra del Estado de Palestina:

El pinkwashing es una estrategia intencionada para ocultar las continuas violaciones de los derechos humanos del pueblo palestino tras una imagen de la modernidad, materializada por la vida gay israelí. Es parte de la estrategia cínica de relaciones públicas de Israel llamada Brand Israel (marca Israel), lanzada en 2005 por el Ministerio de Asuntos Exteriores, para desviar la atención de los crímenes de Israel contra las personas palestinas presentando una imagen del país como un foco de liberalismo y hedonismo. (Bidaseca, 2024, p. 128)

Las contradicciones nacen a partir del supuesto apoyo en favor de la reivindicación de los derechos de una comunidad históricamente vulnerada para instrumentalizar la reproducción de violencia de otro grupo vulnerado. Es por este absurdo en la narrativa del Estado de Israel que el colectivo se ha posicionado con declaraciones poderosas como “Con genocidio no hay orgullo”.

En la conversación también entraría un concepto para explicar a detalle cómo es que en algún punto de la historia se pudieron alinear conceptos como racismo y homofobia para dar nacimiento a lo que la teórica queer Jasbir K. Puar describe como “homonacionalismo” (Bidaseca, 2024, p.123). Dicho concepto es un proceso con el que la supremacía occidental buscó absorber las necesidades, representación y legitimación del colectivo LGBTQ+, a través de políticas públicas que les permitieran una inclusión como individuos productivos en la sociedad a costa de que los valores jerárquicos en cuanto a la raza, género o incluso nacionalidad, se mantuvieran intactos, llegando así a una narrativa de superioridad moral y jurídica a la cual se le atribuye un vasto camino recorrido en favor de la igualdad de oportunidades, con el objetivo de desconocer a los países que no tienen este tipo de narrativas “inclusivas”.

En este punto, una vez expuestas las situaciones por las cuales tener un discurso de inclusión puede resultar contradictorio, podríamos hacer una interesante comparación entre las instituciones Estado y mercado: ¿Es acaso una cuestión de principios a los cuales están comprometidos a accionar, o es más una estrategia por la cual se espera tener un mayor alcance? Por un lado, retomando al mercado con las dinámicas del conocido pride, podríamos exponer el caso de los bancos BBVA y Santander, empresas multinacionales que, a pesar de considerarse aliadas siendo partícipes activas en acciones que buscan la inclusión del colectivo a lo largo del año, son también las principales empresas multinacionales que financian a la industria de armas.

En nombre del Movimiento de Solidaridad con Palestina ha intervenido Eneko Calle, quien ha asegurado que el BBVA «financia a numerosas empresas que operan desde, y colaboran con, los asentamientos ilegales israelíes en Cisjordania y Gaza«. Calle ha añadido que la financiera vasca también otorga créditos a empresas de armas que producen y venden al Estado de Israel: «Toda esta financiación les hace corresponsables y cómplices necesarios no solo de la confiscación de tierras, destrucción de hogares, desplazamientos forzosos y encarcelamiento de palestinos, sino también del genocidio que actualmente está perpetrando el proyecto sionista en Gaza», ha enfatizado. (La Marea, 2024)

El colectivo se posiciona en un momento donde las instituciones, a través del esfuerzo histórico, han empezado a mostrarse abiertas al diálogo para lograr avances que favorezcan la dignidad de sus vivencias. Sin embargo, es de suma importancia no dejar de lado la visión panorámica que nos da el pensamiento crítico. La ruptura en el paradigma de buscar la libertad solamente para un grupo puede ser dada si empezamos a percibir a la justicia, dignidad y respeto como ejes en los que no sólo nuestro colectivo ha logrado avances, sino que, a través de ellos, se pueda llegar a celebrar tanto el orgullo de ser parte de una disidencia históricamente silenciada, como la reivindicación de grupos marginados que han sido vulnerados por medio de los mismos sistemas colonialistas, heteronormativos y opresores.

En conclusión, creemos firmemente en que debemos ser conscientes del impacto de nuestras acciones y nuestro consumo, evitando que las instituciones se adueñen e instrumentalicen los fenómenos sociales. Recordemos que la finalidad del Estado es el bienestar común, y el fin del mercado es la maximización de la utilidad, es decir, lucrar. Es nuestro deber como actores sociales promover el pensamiento crítico para evitar afectar el flujo histórico de nuestra causa y, en cambio, buscar,  desde la conciencia y la colectividad, un desarrollo y formación social humana y empática. Una celebración a la diversidad resiliente, empática y conciliadora es aquella que se vive todos los días por medio del entendimiento de la multifactorialidad de la violencia, aquel concepto no tolerable en ninguna de sus formas

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA

Bidaseca, K. (2020).; Sexualizar las fronteras: Pinkwashing y homonacionalismo en Palestina e Israel.; Pluto Journals; Horizontes Decoloniales;, 6, pp. 121-140.

https://ri.conicet.gov.ar/bitstream/handle/11336/170414/CONICET_Digital_Nro.3c524546-67e9-4453-ad06-98d7c7076d31_B.pdf?sequence=2&isAllowed=y

Cedeño Astudillo, L. F. (2019). Fenomenología de lo Queer: cultura, identidad y espíritu. Revista de Filosofía, 36 (93), 62-78. https://produccioncientificaluz.org/index.php/filosofia/article/view/35079

Husillos, M. (2017). Capitalismo Rosa. Economipedia. https://economipedia.com/definiciones/capitalismo-rosa.html

Lamas, M. (1996). La perspectiva de género. La Tarea, Revista de Educación y Cultura de la Sección 47 del SNTE. No. 8., 1-10.

La Marea (2024, 25 de marzo). En la junta de accionistas del BBVA: “Su apoyo al negocio militar les hace cómplices del genocidio en Gaza”. La Marea. https://www.lamarea.com/2024/03/15/en-la-junta-de-accionistas-del-bbva-su-apoyo-al-negocio-militar-les-hace-complices-del-genocidio-en-gaza/

Muñoz, A. (2024). Untenable Investments. Nuclear weapon producers and their financiers. International Campaign to Abolish Nuclear Weapons (ICAN). https://www.dontbankonthebomb.com/wp-content/uploads/2024/05/PAX_Rapport_DBotB_Untenable-Investments_HERDRUK_JUN24_FINAL_digi_spread.pdf

Puar J. (2013) Rethinking Homonationalism. International Journal of Middle East Studies, 45(2), 336-339. https://www.cambridge.org/core/journals/international-journal-of-middle-east-studies/article/abs/rethinking-homonationalism/A455C4850A8D94BA4DC96D9B8837727C

Zarur, A. (2011). El fenómeno gay contemporáneo. De lo moralmente inaceptable, a segmento del mercado. Gestión y estrategia, 40, 51-63. https://gestionyestrategia.azc.uam.mx/index.php/rge/article/view/157/806