En San Valentín le regalé una cianotipia y sus galletas favoritas. Una semana más tarde, en el cine —y nuestra primera cita—, un girasol. Girasol porque ella es radiante, bella, bonita, maravillosa, mágica, como un girasol.
Me moría de nervios, me derretía al verla.
Ya estando en la función, me